El sorteo de los octavos de final ha vuelto a reabrir la polémica sobre el nuevo formato de la Copa del Rey. En las dos primeras rondas fue el criterio de proximidad geográfica y ahora la ventaja que tienen los participantes de la Supercopa de España.
El torneo de la ilusión cada vez más adulterado
A la Real Federación Española de Fútbol no le parecía suficiente con el privilegio de no jugar precisamente las dos primeras eliminatorias, así que decidió allanar el camino de los más grandes para procurar que Real Madrid y Fútbol Club Barcelona estén en la Supercopa de Arabia y poder llevarse así diez millones de euros más por ello.
El Alavés tendría que eliminar a cuatro equipos de primera para poder ganarse un billete a Yeda. Barça, Madrid, Atlético y Athletic, en cambio, pueden plantarse en La Cartuja dejando fuera solamente a dos. Así que, salvo hazaña de Racing, Albacete, Depor o Cultural Leonesa, lo más probable es que la RFEF siga saliéndose con la suya por ahora.
La cuestión es Qatar
Ahora más que nunca deben estar encantados con un nuevo clásico en la final de la Supercopa. Es más, tienen acordado seguir exhibiendo la competición nacional por el continente asiático hasta 2030.
Y aunque gran parte de los ingresos vaya destinado al fútbol no profesional, los supercampeones son los peces gordos. Porque hasta el resto de participantes tiene que aguantar un reparto económico desigual y comportamientos inadmisibles en países que no respetan los derechos humanos. Ahí está el precedente de la mujer de Dani Rodríguez y el acoso que sufrieron más familiares de la plantilla del RCD Mallorca en la pasada edición.
En estas condiciones, hay que ser valiente para acompañar a tu equipo en clara desventaja por la gran masa social de los grandes incluso en oriente medio. Así está el mundo del fútbol.