Una jornada política tomó un giro inesperado y explosivo este jueves 8 de enero en Tegucigalpa cuando un artefacto casero fue lanzado hacia la diputada Gladis Aurora López, del opositor Partido Nacional, provocándole heridas y una estampida de reacciones en el Congreso Nacional.
El incidente se produjo poco antes de una sesión extraordinaria convocada para debatir el informe sobre las recientes elecciones generales del 30 de noviembre. Un proceso marcado por tensiones y acusaciones de fraude. En ese contexto, un desconocido arrojó un artefacto explosivo desde uno de los accesos al palacio legislativo, impactando a López en la espalda y provocándole quemaduras, daños auditivos y lesiones en hombros y cuello.
Testigos describieron una escena de caos: la legisladora cayó al suelo mientras sus colegas corrían a auxiliarla y los equipos de seguridad respondían a la detonación. Fue trasladada de emergencia a un centro médico privado de Tegucigalpa, donde fuentes oficiales aseguraron que está fuera de peligro pero bajo observación.
El gobierno actual en el punto de mira
Tomás Zambrano, jefe de la bancada del Partido Nacional, no tardó en atribuir el ataque a militantes del partido gobernante Libertad y Refundación (LIBRE). Zambrano asegura que se trataba de una expresión de la creciente violencia política en el país. Por su parte, fuerzas de seguridad reforzaron la presencia dentro y fuera del Congreso, ya que el presunto agresor aún no ha sido capturado.
El episodio ha generado condenas tanto nacionales como internacionales, con llamados a preservar la institucionalidad democrática. Al cierre de esta edición, las autoridades investigan los hechos para esclarecer responsabilidades