España vuelve a mirar al cielo con una mezcla de precaución, paraguas en mano y cierta ilusión adolescente. La borrasca Francis ha alcanzado este lunes su punto álgido dejando nieve en una decena de ciudades y carreteras afectadas. Más de uno ya ha comparado la situación con la inolvidable Filomena. Mientras tanto, los estudiantes observan el termómetro con la misma atención que un sorteo de lotería, cualquier copo cuenta.
Nieve y lluvia a partes iguales
Durante la madrugada, la borrasca ha teñido de blanco ciudades como Lleida, Madrid, Soria, Ávila o Zaragoza, confirmando que el invierno ha decidido entrar sin pedir permiso. El temporal ha sido especialmente intenso en el sur peninsular, donde Cádiz y Málaga han sufrido las peores consecuencias. En Jimena de la Frontera, las lluvias han superado los 300 litros por metro cuadrado en solo 24 horas, mientras que en Torrox se han registrado más de 200 litros, provocando inundaciones en calles y bajos.
La situación ha obligado a evacuar a dos personas en primera línea de playa en Matalascañas, a suspender el tráfico marítimo en el Estrecho de Gibraltar y al desalojo preventivo de casi 500 viviendas cercanas al pantano de Guadarranque, en Cádiz. Además, once carreteras de la red secundaria permanecen afectadas por el temporal, con especial incidencia en Andalucía, donde están cortadas la AL-5405 en Escúllar y la A-4025 en Sierra Nevada.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la semana arranca con un descenso generalizado de las temperaturas, nevadas en cotas bajas del norte y centro peninsular y precipitaciones persistentes en el cuadrante sureste. En zonas del litoral de Murcia y el mar de Alborán no se descartan lluvias intensas acompañadas de tormenta.
Sorpresas de todo tipo
Todo ello llega en una fecha especialmente sensible, la víspera de la Cabalgata de Reyes. Muchos municipios mantienen sus desfiles del 5 de enero, aunque con cambios de horarios, recorridos alternativos o planes de contingencia ante la previsión de lluvias y viento. Los ayuntamientos piden prudencia y recomiendan seguir la información oficial local para evitar sorpresas de última hora… más allá de las de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Por ahora, Francis no es Filomena, pero sí lo bastante intensa como para recordar que el invierno sigue teniendo voz propia. Y mientras los servicios de emergencia permanecen en alerta, miles de estudiantes siguen mirando por la ventana con una pregunta universal: “¿Habrá clase mañana?” El parte meteorológico, de momento, no lo confirma… pero tampoco lo descarta.
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